Halia

IMG_1597Capítulo 1: Ezio

Cuando el hombre al que había atendido la noche anterior se retiró finalmente de la habitación tras agradecerle sus servicios e indicarle que en el primer cajón de la mesilla había dejado sus honorarios dentro de un sobre, cerró la puerta de la lujosa habitación del hotel y se quedó finalmente sola. Aquella noche había sido larga, demasiado intensa y, por ello mismo, esperaba que hubiese dejado una cuantiosa propina que inflaría aún más sus altos pero justos honorarios. Descalza, caminó hacia el cajón más por no olvidar el sobre dentro de este que por saber lo que le había pagado. Nunca miraba eso en el hotel o delante de los clientes, le parecía de mal gusto pese a estar sola en aquel momento y sin nadie invadiendo su intimidad. Con la idea en mente de que necesitaba un descanso, se acercó a la ventaja y pudo vislumbrar la preciosa ciudad de Roma despertando, acompañada de una fina capa de lluvia que le daba un aire trágico y teatral. Aquella idea, le llevó a otra. Iría esa tarde al teatro. Era domingo, no había concertado ninguna cita y tampoco tenía prevista ninguna para la mañana del lunes, por lo que podría permitirse el lujo de descansar. De dedicarse un día para sí misma. Con un mundo idílico viajando por su mente, se acercó hasta la cama y se sentó en ella casi al tiempo que alargaba el brazo para coger el móvil que descansaba en silencio sobre la mesita de noche. Sin demasiada prisa, desbloqueó la pantalla y parpadeó con rapidez al ver que tenía varias notificaciones que le habían llegado a lo largo de la mañana: Un mensaje de Andrea y otro de Chiara al whatsapp, varios mensajes de publicidad que odiaba y de los que siempre olvidaba que estaba suscrita por error y, por último, un mail con un remitente desconocido que le había indicado como asunto “Mi nombre es Ezio y me gustaría poder contar con usted” Movida por la curiosidad pese a que sus planes pudiesen irse de paseo, pulsó sobe la notificación pertinente y, automáticamente, se abrió el gestor de correo, revelando el contenido de aquel mail que se le antojó larguísimo en la pantalla del móvil.

 

De: Ezio

Fecha: 10 – 04 – 2016  09.30

Para: Halia

Asunto: Mi nombre es Ezio y me gustaría poder contar con usted

Buenos días Halia:

Sé que es domingo y que es demasiado pronto, pero me urgía contactar con usted. Sé que nunca lleva a cabo una cita o un encuentro sin haber acordado algo previamente, pero, en este caso, tan solo requiero de su compañía. Sé que seguramente se negará a ello. No me conoce, y yo en su lugar también lo haría, por lo que, si no le importa leer, haré una breve presentación para que al menos no le resulte un completo desconocido.

Mi nombre es Ezio, aunque eso ya lo puse arriba. Al contrario de lo que pueda parecer, soy mayor de edad, bueno, por solo dos días, pero lo soy. La verdad es que no sé cómo hablar de mí. Soy el hijo menor de una familia de empresarios que se dedican a la fabricación y distribución de vehículos de lujo y, al contrario que ellos, no quiero seguir con el negocio familiar. Desde pequeño mi gran pasión ha sido la música y me encantaría dedicarme a ello. Pero, para mi familia, eso es una pérdida absoluta de tiempo y el que mis hermanos sean mucho mayores que yo, y exitosos hombres de negocios, tan solo hace que las cosas sean más difíciles para mí.

¿Por qué le cuento todo esto? Por pura desesperación. Hoy es el bautizo del tercer hijo de mi hermana mayor y, hasta ayer por la noche, yo tenía excusa para no asistir: un concierto de piano que ha sido cancelado porque el organizador ha sufrido la pérdida de un familiar cercano y, obviamente, acudirá al sepelio.

¿Qué necesito de usted? Su compañía. Solo eso. No quiero ir solo. En mi mundo ideal usted sería mi novia y como mucho tendría que darme la mano en público y recibir algún que otro beso en la mejilla de mi parte. No pretendo nada más que el no ser el centro de atención y que me dejen en paz por una vez.

Sé que pido mucho, que el bautizo es a las 5 de la tarde y son las 9.30 de la mañana, pero solo tendríamos que asistir a la misa y al banquete en un hotel de lujo porque mi familia es muy de dar ese tipo de reuniones sociales. Les gusta su dinero y demostrarle a los demás que lo tienen.

Por los honorarios y el vestuario no se preocupe. Puedo pagar lo que necesite así como la ropa que tenga que utilizar.

Ni siquiera sé si está en Roma ahora mismo, pero, de ser así, le pido por favor que me ayude. Llevo toda la noche sin dormir buscando entre páginas de contactos y casas de citas a alguna mujer que, aparte de parecer joven, no se vea vulgar o demasiado artificial. Cuando di con usted esta mañana creía que podría llorar de alivio porque era la única que vendía compañía y no sexo que es lo que yo necesito ahora mismo.

Por favor, Halia, ayúdeme. Aunque, en el caso de que no sea posible, lo entenderé.

Pase una excelente mañana.

Ezio.

 

No le quedó más remedio que suspirar cuando leyó todo aquello. ¿Qué clase de persona recurría a los servicios de una mujer como ella en lugar de pedirle a cualquier amiga cercana que le acompañase a un evento así? Desde luego, una que estuviese muy desesperada. Durante un momento, se quedó mirando el móvil, sin saber qué hacer. Conocía a muchas de sus compañeras de profesión y sabía lo que vendían, además de ser plenamente consciente de que casi ninguna de ellas pasaba por una chica joven, y en principio, inocente. O, al menos lo suficiente como para mantener una relación romántica con el chico que estaba viendo en la foto que había adjunta en el correo electrónico. Sin darse cuenta, suspiró con pesadez y se acercó nuevamente a la ventana. La llovizna de hacía unos minutos había pasado a ser un fuerte chaparrón del que la gente imprudente corría para poder refugiarse. Si era sincera, lo que menos le apetecía aquella tarde era meterse en una iglesia romana y codearse con gente de las altas esferas que podrían llegar a reconocerla. Sin embargo, a una pequeña parte de ella le dio cierta lástima la situación de aquel chico. Consciente de que se arrepentiría de ello, comenzó a escribir un mail de respuesta, mientras iba repasando mentalmente qué ropa podría ponerse para parecer más joven aún de lo que ya era.

 

De: Halia

Fecha: 10 – 04 – 2016  11.30

Para: Ezio

Asunto: Re: Mi nombre es Ezio y me gustaría poder contar con usted

Buenos días, Ezio.

Acabo de leer el correo y pese a que mi plan para hoy era asistir al teatro sin saber qué función iba a encontrarme y llevarme así una sorpresa inesperada, acudiré con usted al bautizo y al posterior convite.

Me gustaría aclarar desde el principio que si mi labor es la de hacerme pasar por su novia, lo mejor será que dejemos de tratarnos de usted. Además, solo eres unos años menor que yo, por lo que no creo que sea tampoco necesario que hablemos de una manera tan formal.

Lo que si necesito saber es la dirección en la que se celebrará el evento para que pueda acudir puntual, aunque lo ideal sería que quedásemos antes para que pudiésemos hablar un poco y pueda conocer lo más básico de ti. Qué estudias, qué te gusta y, lo más importante, cómo nos conocimos y qué tenemos en común para que estemos saliendo. Ahora mismo estoy alojada en una habitación del Palazzo Manfredi, por lo que si no te viene muy mal, puedes pasarte por aquí y quedamos directamente en la iglesia. La otra opción es que vaya a mi casa, me arregle para el evento y quedemos a comer. ¿Qué sería lo más cómodo para ti?

Un saludo.

Halia.

 

De: Ezio

Fecha: 10 – 04 – 2016  11.40

Para: Halia

Asunto: Gracias

Hola de nuevo, Halia.

Curiosamente ese es el hotel en el que se hará el convite debido a las preciosas vistas que presenta de la ciudad. Si no te importa, preferiría, por favor, que quedásemos para comer. Apenas he podido dormir y ahora que ha contestado, estoy más tranquilo y necesitaría descansar aunque fuesen un par de horas.

Pese a que sea más tarde de lo habitual para comer ¿podríamos quedar a las 15h en Trattoria della Barchetta. Yo invito por supuesto. Espero su respuesta.

Muchas gracias por todo, un saludo.

Ezio.

 

De: Halia

Fecha: 10 – 04 – 2016  11.55

Para: Ezio

Asunto: Re: Gracias.

Hola, Ezio.

No me supone mayor problema, no te preocupes por eso. Así me da tiempo a casa para dame un baño y elegir la ropa. Seguramente lleve un vestido de coctel ya que si tenemos más o menos la misma edad, no veo muy adecuado el ir con un vestido largo de noche. Aparte, el evento es a media tarde y estamos en primavera pese a que el día se haya estropeado mucho.

Te doy mi número de teléfono para que me hables directamente a whatsapp o cualquier servicio de mensajería que tengas.

Nos vemos a las 15h en  Trattoria della Barchetta.

Descansa.

Halia.

 

Apenas un minuto después de enviar el último correo, recibió un mensaje en Whatsapp de Ezio dándole nuevamente las gracias. Tras mandarle a la cama para que descansase, suspiró largamente y negó para sí, rezando para que realmente ninguno de los invitados la conociese de antes.

 

Foto: http://www.milkcocoa.co.kr/

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