Capítulo ∞ – 15

tumblr_nxyulan96y1uuvkd9o1_1280Tal y como Furia le aseguró, fue el primero en saber cuándo terminó la misión en la que habían mandado a Wanda de infiltrada. Había sido algo terriblemente fácil para cualquier espía: camuflarse, vigilar, obtener información. Sin embargo, ella no era una espía. Ni siquiera la consideraba una luchadora pese a que tuviese casi tanto poder como Visión. No. Para él Wanda era la pequeña princesa de Sokovia que pasaba sus ratos libres junto a él, tratando de alejar de sí aquel vacío que aún un año después arrastraba por la muerte de Pietro.

Y aquel detalle era el que más le preocupaba porque apenas habían pasado dos días desde el aniversario de la muerte del joven, por lo que temía que ella estuviese más afectada de lo normal. Pero, para su tranquilidad, la misión había salido mejor de lo que incluso Furia esperaba. Aunque, la verdad de todo aquello, era que nadie había contado con los poderes reales de Wanda, ni que podía obtener la información directamente de las mentes de las personas a las que tenía que vigilar. Tras pasar por alto aquel pequeño detalle, dejó el dossier sobre la mesa y salió del despacho de Furia contando mentalmente las hora que faltarían para que la joven llegase. Había pasado cerca de dos meses fuera y, pese a que se hubiesen comunicado casi diariamente, para él había sido mucho más tiempo, ya que se había malacostumbrado a hablar con ella directamente dentro de su cabeza, por lo que no le gustaba demasiado el tener que hacerlo a través de un teléfono táctil, por mucho que este fuese de última generación. Con la idea en mente de que era mejor estar entretenido con algo que no sencillamente dejando pasar las horas, se encaminó hacia la sala de entrenamiento, esperando encontrar allí a alguien con quien poder matar el tiempo o, al menos, distraerse lo suficiente como para que la tarde no se le hiciese eterna.

Si tuviese que describir su propia actitud ante aquella situación no le quedaría más remedio que hacerlo con la palabra infantil. Aunque, si lo pensaba con frialdad, tendría que reconocer que el retraso de la joven con respecto a la hora estipulada le tenía preocupado. Nadie tenía noticias suyas. Lo único que sabían los del avión privado que la traían de vuelta a casa era que había desaparecido nada más aterrizar el pájaro en las nuevas dependencias secretas de Los Vengadores. Más impaciente que de costumbre, marcó de nuevo aquel número de teléfono que ya se sabía de memoria y, cuando esa vez sí le dio tono, algo similar al alivio se adueñó de él, logrando que se tranquilizase.

“Has llamado cerca de veinte veces…” fue lo primero que obtuvo como respuesta en el mismo momento en que la línea se abrió al otro lado “Lo siento. Pero nos tenías preocupados” se excusó deteniéndose en medio de su habitación, la cual había recorrido en círculo decenas de veces desde que se encerró en ella cuando todos se fueron a dormir. “¿Os? ¿Estás seguro? Eres el único que queda despierto en toda la nave” “¿Ya estás aquí?”

Antes de que pudiese darle una respuesta, pudo sentir dentro de su mente la calidez de algo similar a un abrazo. Sí, ya había vuelto. No cabía lugar a dudas pese a que su cabeza estuviese llena de ellas en aquel momento. ¿Desde cuándo Wanda se había convertido en alguien tan importante para él? Sin querer siquiera ponerse a pensar en ello ya que había tenido dos preciosos meses para hacerlo sin que su mente se viese invadida por la de la joven, se acercó a abrir la puerta para ir a buscarla, encontrándola allí, frente a él, con una sonrisa dibujada en los labios. Pero, no fue aquel detalle el que más le llamó la atención sino el cambio físico que había sufrido. Su pelo era más rubio y lo llevaba arreglado, algo que casi nunca hacía cuando estaba allí dentro. Su ropa era más suave. Lucía unos vaqueros y un jersey blanco que le daban un aspecto mucho más joven y angelical que cuando llevaba su ropa siempre negra y roja.

“He tenido que camuflarme un poco” explicó sintiéndose cohibida ante la forma en que aquel hombre la estaba mirando “Tenía que dar el perfil del tipo de mujeres que le gustaban a aquel traficante de menores, si no, no habría podido acercarme tanto a él” A medida que hablaba, podía sentir un cúmulo de emociones moviéndose a lo largo de la mente de Buck, quien ahora la miraba casi como si temiese acercarse a ella. “No me han hecho nada. No me han tocado ni una sola vez. Solo tenía que acercarme, recopilar información y ayudar a detenerlo. Habría sido más fácil y habría tardado menos si Furia me hubiese dejado usar mis poderes, pero no quería que lo hiciese” reconoció cerrando la puerta cuando finalmente se adentró en la habitación “¿Por qué?” “Por si alguien puede algún día hacer algo contra ellos” explicó acercándose a él despacio, casi como si tuviese ante sí un animal salvaje completamente asustado. “¿De qué tienes miedo?” preguntó esa vez dentro de su mente, al tiempo que lo agarraba de la mano derecha para guiarlo hasta la cama y hacer que se sentase allí “De que tu cambio sea algo más que por la misión y lo uses como un escudo para ocultar tu verdadero estado anímico”

Fue en ese momento cuando vio dentro de su mente las imágenes del calendario revoloteando como si se tratase de una película en blanco y negro, sabiendo así a qué se refería. “Estoy bien” susurró esa vez, haciendo que rodease su cuerpo con ambas manos mientras que ella lo abrazaba, queriendo que apoyase la cabeza contra su pecho “El tiempo no cura las heridas, pero sí las hace más pequeñas. Es más un poco más fácil la lejanía. Además, al estar sola, allí, sin nadie, me di cuenta de que te tengo a ti. No puedes llenar amor que le entregué a Pietro, pero sí ocupas otro. Ese es diferente, es algo desconocido, cálido, que me protege aunque no estés cerca”

A medida que hablaba, dejó que se separase de ella y, en el momento en que clavó sus ojos llenos de aquel azul, dejó que sus iris verdes los saludasen. Perdida en ellos, acarició su rostro con los pulgares, pudiendo así perfilarlo. “Estás cansado. Quiero que duermas” susurró esa vez un momento antes de besar su frente “¿No me dejarás verte más por hoy?” “Lo harás, en tu sueño. Yo estaré ahí y te llenaré de los besos que me pides con esto” acarició su cabeza ” porque te da miedo pedirlos con tu voz” “Eres una pequeña gran tramposa” “¿Ya no soy tu princesa de Sokovia?” preguntó con una sonrisa maliciosa, aprovechando aquello para colocarse de rodillas sobra la cama, con las piernas rodeando una de las suyas. Y, sin prisa, se inclinó sobre él hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para besarlo suavemente, concediéndole así aquello que sabía que necesitaba “Eso lo serás siempre” susurró asegurándose de rozar sus labios con los suyos al hablar, siendo él esa vez quien tomase la iniciativa pese a ser plenamente consciente de que siempre había sido ella quien le había estado guiando a él.

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