Archive | September 2015

Capítulo ∞ – 11

l504502823La música acariciaba sus oídos como si pudiese deshacerlos. Las velas iluminaban la desgastada barra de madera del viejo bar. Hacía tanto tiempo que se reunían allí que había perdido la noción del tiempo, quizás hasta de su vida. Miró de nuevo el reloj. Siempre llegaba antes. Le gustaba esperar y ver aparecer aquella sonrisa que había mantenido viva la llama durante aquellos años, ¿o se conocían desde hacía sólo unos segundos?
El estruendo de la calle se infiltró por las rendijas de la madera cuando se abrió la puerta del bar. Giró la cabeza buscando la intrusión en su momento perfecto y sus ojos se quedaron clavados de nuevo. Asintió cuando supo que le devolvía la mirada y se apartó unos segundos el sombrero de copa al tiempo que inclinaba la cabeza.
De nuevo ocurría. Otra noche más, la sonrisa aparecía en aquel rostro mientras se dirigía a la misma mesa, al mismo lugar donde volvía cada noche. Las copas ya estaban servidas, los cigarros encendidos dormidos sobre sus dedos a la espera de que los labios los acariciasen. Esperando que esos labios fueran suyos sólo unos segundos.
Siguió con la mirada ausente los movimientos del abrigo que cubría aquel cuerpo. Como cada noche, volvió a sentarse a su lado. Vio como se besaban en las mejillas y enredaban sus manos para después brindar como lo hacían cada noche. Deseó ser la copa, deseó ser el mísero filtro del cigarro.
Con pesadumbre giró sobre su banqueta y apuró las gotas de whisky que quedaban en su vaso…
Como cada noche salió de allí, feliz y al mismo tiempo vacío…

 

Capítulo ∞ – 10

Las vtumblr_nrvy4uQdFp1s6l48do1_1280oces de las personas que hablaban de manera desenfadada en la sala de espera Platinum Club del Aeropuerto Internacional de Dubái-Al Maktoum se apagaron en el mismo instante en el que la locución de megafonía indicó que el vuelo con destino a Londres efectuaría su salida en media hora. Y, un par de segundos después, los pasajeros que esperaban ser embarcados en el avión conocido como Le Residence, se aseguraron de recoger todas sus pertenencias y comenzaron a salir de forma tranquila de aquella sala, decorada con elegantes sofás de terciopelo color arena, en la que algunos habían llegado a esperar hasta más cuatro horas a aquel avión que efectuaría su despegue con puntualidad británica.
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